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Castelani: un viaje por el Mediterráneo sin salir de Polanco

  • 4 ago
  • 3 min de lectura

Castelani Polanco, un viaje al mediterráneo a través de sus sabores.
Castelani Polanco, un viaje al mediterráneo a través de sus sabores.

La cocina mediterránea tiene la extraordinaria capacidad de transportar a quien la prueba. Basta el aroma del aceite de oliva, la frescura de los mariscos o el perfume de las hierbas para imaginar pequeñas costas italianas bañadas por el sol.


En el corazón de Polanco, Castelani logra precisamente eso: convertir cada comida en un recorrido sensorial por Sicilia a través de una propuesta que privilegia la autenticidad, los ingredientes de excelencia y una ejecución impecable.


En un panorama gastronómico donde constantemente surgen nuevas aperturas, Castelani ha encontrado su propia identidad al reinterpretar la tradición italiana desde una visión contemporánea. Su cocina apuesta por recetas que respetan el producto y resaltan los sabores naturales del Mediterráneo, mientras que el ambiente elegante y relajado invita a disfrutar sin prisas, como ocurre en las grandes mesas familiares del sur de Italia.



El recorrido comienza con una selección de entradas que anticipan el nivel de la experiencia. Los Boquerones Mediterráneos, marinados con aceite de oliva extra virgen, vinagre y perejil, ofrecen un delicado equilibrio entre frescura y acidez. El Carpaccio de Pulpo, acompañado de limón amarillo, orégano y alioli de ajo rostizado, destaca por su textura suave y su perfil aromático, mientras que los Mejillones Frescos de Baja California, preparados con vino blanco, ajo, perejil y papa Saratoga, representan una elegante interpretación de uno de los grandes clásicos de la cocina italiana.


Uno de los espacios más atractivos del restaurante es su Oyster Bar, donde los productos del mar son protagonistas. Aquí sobresalen las Manitas de Cangrejo Moro, apreciadas por la delicadeza de su carne y su sabor naturalmente dulce, así como las Almejas Castelani, preparadas con una refinada vinagreta de menta, perejil, aceite de trufa, masago y láminas de trufa fresca, una combinación que aporta profundidad y complejidad a cada bocado.



Las pastas artesanales ocupan un lugar privilegiado dentro del menú y reflejan el compromiso del restaurante con la tradición italiana. El Ravioli relleno de camarón y pimienta rosa, servido con salsa de anchoa y mantequilla, ofrece un balance perfecto entre suavidad e intensidad. Por su parte, el Tagliolini mantecado con Grana Padano, esencia de trufa blanca y trufa negra fresca es una propuesta elegante que seduce desde el primer aroma y confirma la importancia de la sencillez bien ejecutada.


Los sabores del mar continúan con la Pesca del Día Siciliana, elaborada con jitomate, aceitunas, alcaparras y papas, una preparación que evoca las costas del sur de Italia. El Risotto con Mariscos Frescos, cocinado con vino blanco y aceite de oliva extra virgen, conquista por su textura cremosa y la intensidad de sus ingredientes, convirtiéndose en uno de los favoritos de la casa.


La experiencia no estaría completa sin probar una de las especialidades del horno. La Pizza Castelani, elaborada con masa madre, combina mortadela de pistache, miel de trufa y burrata para crear un juego de contrastes entre notas dulces, saladas y cremosas que refleja el carácter creativo del restaurante.



Para quienes disfrutan compartir la mesa, la Fuente de Mariscos Castelani reúne camarones, almejas, ostiones y callo de hacha en una presentación ideal para celebrar alrededor de una copa de vino. El cierre perfecto llega con el Pulpo a la Parrilla, glaseado con salsa de ostión y acompañado de coles de Bruselas, una preparación que demuestra la atención al detalle que distingue cada platillo de la cocina.


Más allá de su propuesta gastronómica, Castelani ofrece una experiencia que invita a viajar a través de los sabores del Mediterráneo. Es un lugar pensado para quienes disfrutan descubrir nuevas cocinas, prolongar la sobremesa y celebrar la buena mesa en un ambiente sofisticado pero cálido. Una dirección que confirma que, en ocasiones, el mejor viaje comienza simplemente al tomar asiento.


Dónde: Emilio Castelar 107, esquina con Julio Verne, Polanquito, Ciudad de México.

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