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Ruta Meseta del Cielo: el viaje que revela el lado más auténtico de la sierra de Nayarit

  • 30 jul
  • 3 min de lectura

Mientras muchos viajeros llegan a Nayarit atraídos por sus playas del Pacífico, existe un rincón del estado donde el tiempo parece transcurrir con otra cadencia. Entre montañas cubiertas de vegetación, comunidades que resguardan tradiciones ancestrales y campos que miran de frente al volcán Ceboruco, la nueva Ruta Meseta del Cielo invita a descubrir una faceta distinta del destino: aquella donde la gastronomía, el bienestar y las tradiciones rurales se convierten en la verdadera experiencia de viaje.


Diseñada por la Secretaría de Turismo de Nayarit, esta ruta propone recorrer la región serrana del municipio de Jala a través de encuentros con productores, cocineras tradicionales, herbolarias y viticultores que mantienen vivo el patrimonio cultural de esta zona del estado.


La aventura comienza en Jomulco, una pequeña comunidad asentada en las faldas del volcán Ceboruco. Sus calles empedradas, las fachadas coloridas y el aire fresco de la montaña crean el escenario perfecto para desconectarse del ritmo cotidiano y comenzar un recorrido que privilegia el contacto con la naturaleza y las costumbres locales.


La primera experiencia llega a la mesa


En el restaurante El Itacate, la cocina tradicional cobra protagonismo con recetas que conservan el sabor de la memoria familiar. Tortillas recién hechas a mano, frijoles de la olla, salsas elaboradas en molcajete e ingredientes frescos provenientes de la región recuerdan que, muchas veces, la mejor gastronomía nace de la sencillez y del respeto por el producto local.


El viaje continúa entre aromas de romero, lavanda, albahaca y canela. Durante un taller de herbolaria, los visitantes aprenden a elaborar pequeños hiladillos con plantas medicinales utilizadas desde hace generaciones para favorecer la relajación y el bienestar. Más que una actividad artesanal, es una oportunidad para acercarse al conocimiento tradicional que ha acompañado a las comunidades serranas durante décadas.



A casi dos mil metros sobre el nivel del mar aparece Rosa Blanca, una comunidad rodeada de bosques y paisajes montañosos donde todavía permanecen vivas diversas prácticas de medicina tradicional. Aquí la experiencia adquiere un carácter más introspectivo gracias a una limpia energética realizada por especialistas locales, seguida de un taller para preparar tisanas orgánicas con ingredientes como manzanilla, manzana, durazno y piña, una invitación a descubrir el poder terapéutico de las plantas que crecen en la región.


La gastronomía vuelve a ocupar un lugar central en el restaurante Cima de la Meseta, donde además de disfrutar una comida elaborada con ingredientes regionales, los viajeros participan en un taller para aprender el proceso de elaboración de tortillas artesanales. Un gesto aparentemente cotidiano que revela la enorme importancia cultural que el maíz sigue teniendo en la identidad mexicana.


El recorrido culmina en uno de los proyectos más innovadores del turismo enológico del occidente del país: Meseta del Cielo, considerado el primer viñedo de Nayarit.


Ubicado en la comunidad de Cofradía de Juanacatlán, este viñedo nació en 2019 apostando por variedades europeas como Syrah y Macabeo, que encontraron en la sierra nayarita condiciones excepcionales para desarrollarse. Caminar entre las vides mientras el sol comienza a ocultarse detrás de las montañas ofrece una perspectiva inesperada del estado, muy distinta a la imagen tradicional de playa con la que suele identificarse.



Durante la visita es posible conocer el proceso de cultivo de la vid, la historia del proyecto y el crecimiento de la industria vitivinícola local. La experiencia concluye con una degustación de vinos elaborados en la región, acompañados por quesos artesanales y los originales vinos frutales de jamaica blanca y roja, conocidos bajo la etiqueta Santa Sirena, mientras el paisaje montañoso ofrece uno de los atardeceres más memorables del recorrido.


Más que un itinerario turístico, la Ruta Meseta del Cielo propone una forma distinta de conocer Nayarit. Es una invitación a detener el paso, conversar con quienes preservan las tradiciones del campo, descubrir nuevos sabores y dejarse sorprender por una región donde la naturaleza, la cultura y la hospitalidad conviven de manera auténtica.


Porque, a veces, los mejores viajes no conducen hacia el mar, sino hacia aquellos lugares donde las historias siguen contándose alrededor de una mesa, entre montañas y viñedos, recordándonos que aún existen destinos capaces de sorprender incluso a quienes creen conocer México.


Wanderlust Tip



Si buscas una experiencia diferente en Nayarit, reserva un día completo para recorrer la Ruta Meseta del Cielo. Lleva calzado cómodo, una chamarra ligera —la altitud hace que las temperaturas sean más frescas— y prepárate para descubrir un destino donde el turismo de bienestar, la gastronomía y el enoturismo encuentran un punto de encuentro inesperado. 

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