Vima Foods y el foodservice, los secretos detrás de la cocina de destino

Detrás de cada menú frente al mar hay una pregunta que el comensal no ve: ¿qué pasa si la temporada rebasa lo previsto? Los alimentos congelados están cambiando la respuesta.
Imagina una cocina frente al mar a las seis de la mañana. Huele a café y a limón recién cortado, y nadie ha pedido nada todavía. Aun así, el chef ya está haciendo cuentas: cuántos huéspedes despiertan hoy en el hotel, cuántas mesas hay reservadas para la noche, cuánto de lo que guarda la cámara alcanzará hasta el viernes.
En un destino turístico, esa aritmética nunca es exacta. Basta un fin de semana largo, una boda que se suma a último momento o un salón que se llena antes de lo previsto, y el menú tiene que responder igual: a tiempo, en su punto y sin desperdicio.

Ahora multiplica esa escena por 776,895. Es el número de unidades económicas que Data México registró a mayo de 2026 en el sector de servicios de preparación de alimentos y bebidas, una industria que en el primer trimestre del año alcanzó un Producto Interno Bruto de 219.8 mil millones de pesos. Con esa escala, cualquier cambio en la despensa se nota.
Y hay uno claro: cada vez más cocinas recurren a los productos congelados. Se conservan por más tiempo, están disponibles cuando se necesitan y ayudan a reducir el desperdicio. Los datos de la Secretaría de Agricultura lo reflejan: en mayo de 2026, las ventas de hortalizas y verduras congeladas aumentaron 7.9% a tasa anual, y su valor de producción
creció 7.4%.
Esteban Cohen, Country Manager de Vima Foods, explica que el cambio responde a dos presiones al mismo tiempo: lo que busca el consumidor y lo que exige la operación de un negocio de alimentos.
“El consumidor y los negocios de foodservice están buscando cada vez más soluciones que combinen disponibilidad, practicidad y una mayor vida de anaquel. Los alimentos congelados permiten contar con producto durante más tiempo y ayudan a reducir la presión que representa trabajar con insumos perecederos, por lo que se han convertido en una alternativa cada vez más relevante para la industria”.
No es una tendencia de ayer. Según la empresa, la preferencia por los congelados en México creció durante la emergencia sanitaria, cuando muchos negocios necesitaron insumos que aguantaran más tiempo y toleraron menos la perecibilidad. Desde entonces, la categoría ha ganado espacio entre las alternativas de abastecimiento de las cocinas del país.
Del otro lado de la cámara de frío está el proveedor, con su propio reto: atender volúmenes mayores, pero también ofrecer flexibilidad, continuidad en el suministro y herramientas para que el restaurante administre mejor su inventario. Vima Foods, con oficina en la Ciudad de México y centros de distribución propios en Cancún y Los Cabos, trabaja justo en ese punto. Mantener el producto disponible y en buenas condiciones pesa más cuando la demanda sube y baja sin avisar.
Así que la próxima vez que un plato llegue en su punto a una mesa con vista al mar, con las verduras todavía firmes y de buen color, piensa en la cámara de frío y en la ruta que lo hizo posible. Es la parte de la experiencia que nadie fotografía, y de la que depende todo lo demás.
Fuentes: Data México; Secretaría de Agricultura; información proporcionada por Vima Foods.





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