Bahías de Huatulco: Edén de Nueve Bahías
- 1 mar
- 2 min de lectura
Actualizado: 11 may

Entre la Sierra Madre del Sur y el azul profundo del Pacífico, Huatulco despliega un mosaico de 36 playas doradas que deslumbran por su belleza virgen. Es un refugio ideal para disfrutar en pareja, entre olas cálidas, senderos verdes y cielos que parecen infinitos.
Encanto salvaje
Formado por nueve bahías que conservan su pureza natural, Huatulco es un edén abrazado por los ríos Copalita y Coyula. En otro tiempo fue puerto de corsarios y navegantes —Sir Francis Drake y Sir Thomas Cavendish dejaron su estela por estas aguas—, hoy es un destino que combina mar, selva y aventura.
El Parque Nacional Huatulco resguarda ecosistemas únicos: bosques tropicales, selvas secas, manglares y arrecifes de coral donde habitan especies endémicas. Aquí, los visitantes pueden explorar cascadas, fincas cafetaleras, ríos y senderos ecológicos que revelan el alma verde de Oaxaca.
En el corazón del pueblo, el Mercado Orgánico de Huatulco reúne cada mes productores locales, artesanos y cocineros que celebran la vida sustentable. Es un espacio donde la cultura, la gastronomía y la naturaleza conviven al ritmo del mar.
El viaje por las bahías
El punto de partida es Santa Cruz, donde el muelle espera para embarcarte en una travesía de seis horas entre paisajes rocosos, playas doradas y aves en vuelo. Durante el recorrido, delfines, tortugas, rayas gigantes y garzas acompañan al visitante en un espectáculo natural.
En Tangolunda, cuyo nombre zapoteco significa “mujer bonita”, los hoteles de lujo y las playas de arena fina invitan al descanso o a la aventura: kayak, buceo, velero y esnórquel bajo el sol oaxaqueño.
Más al sur, Chahué deslumbra con amaneceres dorados, mientras Cacaluta —de forma de corazón— guarda un paraíso protegido de los vientos, donde las aves migratorias descansan cada invierno.
Chachacual sorprende con aguas turquesa y playas vírgenes dentro del Parque Nacional, y Conejos, con sus villas y cabalgatas frente al mar, regala postales imborrables. En las bahías gemelas de Órgano y Maguey, el oleaje suave y los platillos frescos bajo las palapas completan el placer.
La última parada es San Agustín, hogar de una de las placas de coral más grandes del Pacífico y del fenómeno natural de La Bufadora, donde el mar se alza en un rugido de espuma y viento.
Naturaleza viva en La Ventanilla
A 61 kilómetros de Huatulco, La Ventanilla abre una ventana a la naturaleza más pura. Donde antes se sacrificaban tortugas, hoy 25 familias zapotecas protegen su anidación y la vida silvestre.
El recorrido por los manglares revela cocodrilos, iguanas, aves migratorias y un centro de conservación ejemplar. También se puede pasear a caballo por la playa o presenciar el desove bajo la luna.
Brisas Huatulco: lujo frente al mar
En la Bahía de Tangolunda, Brisas Huatulco ofrece 484 habitaciones distribuidas en cuatro secciones —Montañas, Estrellas, Nubes y Mar— con playas privadas y exuberante vegetación. Su oferta gastronómica abarca desde especialidades oaxaqueñas hasta cocina mediterránea y árabe.
Dónde dormir:
📍 Brisas Huatulco
Blvd. Tangolunda, Lote 1, Bahía de Tangolunda, Oax.
Tel. (958) 581 0353


Comentarios